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Bases para una educación ciudadana

Diversidad e Inclusion no son palabras nuevas, son expresiones de transformación social, cuyo vínculo constituye uno de los principales factores de cambio social, politico y cultural de nuestra época, La sociedad Chilena del siglo XXI ciertamente ha cambiado, en ella conviven, co-habitan y se multiplican diversos estadios socioculturales, en su mayoría de raiz urbana: los Gay, las Comunidades Indigenas, los Colectivos Extranjeros Residentes, las Barras Bravas, etc. En ningún nivel de decisión política, tampoco en ningún agente colectivo se puede decir que esta relación de convivencia e interdependencia no le afecta de alguna forma. Nos hallamos pues, ante un proceso histórico, global y político, irreversible que requiere ser abordado desde la interdisciplinariedad, la transversalidad y el análisis multinivel. Donde la idea la globalidad y de lo local paradojalmente se retroalimentan.

Actualmente con frecuencia observamos el concepto de heterogeneidad, o los de pluralidad y diversidad. Cada vez más éstos abarcan buena parte de las facetas del acontecer de la vida diaria, múltiples son las formas de viajar, de comunicarnos, de realizar toda esa serie de actividades a las que a diario tenemos que enfrentarnos y múltiple es también el mundo en el que vivimos. Así pues, basta con tender la mirada a nuestro alrededor para darnos cuenta de que en la sociedad cada vez somos más y tenemos unas características que nos caracterizan como diferentes unos de otros. Nuestro país ya no es una isla en medio de la apatía, es un país que está definido por la multiculturalidad, diferentes culturas conviven en un mismo espacio geográfico; por tanto este cambio social requiere también de uno educativo. La ciudadanía Chilena ha de ser activa, justa, crítica y sobre todo autónoma: urge la educación en y para la diversidad entendiendo esta como una característica consustancial a la educación, como según apunta Besalú (2002:37) la reivindicación de lo personal, del presente, de las diferencias, a propósito de éstas continúa indicando el autor que todas las personas son diferentes y que no es de recibo categorizarlas o jerarquizarlas en función de las diferencias. Vamos pues, por una educación pro inclusión y pro diversidad, ya hemos iniciado estas notas con la idea vinculante de ambas expresiones.

¿Cuáles son los principios de la educación inclusiva? Si atendemos al binomio educación inclusiva y diversidad, teniendo en cuenta la misma naturaleza de estos conceptos y de la propia escuela, las características fundamentales de la educación inclusiva podrían ser:

• Considerar a la inclusión no como un proyecto que afecta a una sola persona.
• La inclusión necesita de un enfoque global en lo colaborativo, es decir, afecta a las relaciones y a las medidas que se adoptan en el aula, en el centro educativo y en la comunidad en general.
• La filosofía que está detrás de la inclusión es una filosofía humanitaria, de relaciones humanas, huye, por tanto, de una interpretación exclusivamente tecnológica, organizativa o material.
• Es por ello que incida y permita retirar los rótulos o etiquetas a las personas. Se trata de describir situaciones y contextos, hay que evitar a toda costa los estigmas causados por etiquetas.
• No discrimina entre personas con o sin discapacidad, cultura y género, o cualquier otro rasgo personal o comunitario que proyecte como referencia (o diferencia).
• Es accesible a todo el alumnado de una comunidad educativa, sin ningún tipo de excepción.
• Todo el alumnado tiene el mismo derecho a acceder a un currículum culturalmente valioso, acorde con su edad y potencialidades, diferenciado hasta presentarse sensible a las personas que aprenden en una determinada situación.
• Pone énfasis en el respeto a la diversidad entre todas las personas, en el propio ritmo de aprendizaje, en sus manifestaciones personales y culturales, en su cosmovisión, en sus valores, etc.
• La educación inclusiva considera a la escuela como el más valioso instrumento del sistema educativo, el cual se presenta como organizado e intencional, pero también diferenciado, de preparación para la vida y de facilitación del desarrollo integral de todas las personas.

La educación inclusiva es, ante todo, una posición frente a los derechos humanos, aquellos llamados por la doctrina DERECHOS ECONOMICOS, SOCIALES Y CULTURALES, DESC. La escuela y dentro de ella el aula, debe producir una respuesta educativa a las necesidades y realidades de todos los alumnos y al principio de igualdad de oportunidades, vale decir igualdad de trato y tolerancia educativa, sin segregar a ninguna persona como consecuencia de su discapacidad o dificultad de aprendizaje, género o pertenencia a una minoría.
Los procesos de globalización (acelerados en las últimas décadas) dejan al descubierto que nos encontramos ante un hecho social innegable: la diversidad cultural o la pluralidad de culturas, nuestro país es hoy un crisol de agentes socioculturales en constante movilidad, basta dar uan mirada al entorno, caminar por la plaza de armas, o mirar la oferta gastronómica de un sector cualquiera de la ciudad.

Por esta razón el fenómeno de la diversidad cultural en el aula nos introduce en la ardua tarea de la construcción de un paradigma de pensamiento sobre la diversidad capaz de considerarla como valor y riqueza. En semejante empresa obviamente necesitamos implicar a la comunidad educativa al completo: Alumnado, profesorado y familias.

Desde esta óptica el aula se convertiría en un crisol de la comunidad y la diversidad cultural un incentivo y un valor para la formación integral del alumnado (ciudadanos).
Diversidad cultural, un valor añadido para la formación de la ciudadanía global

Abordar la diversidad cultural en el aula nos introduce por una parte en un arco iris de singularidades culturales con la consiguiente interacción e interrelación que generan y se establecen porque la interculturalidad hace referencia a la convivencia de la heterogeneidad cultural. "Las sociedades interculturales hacen referencia al respeto de las minorías, del fomento a la relación entre varias culturas y al enriquecimiento mutuo" (Unesco, 2005).

Por otra parte la diversidad cultural nos remite al proceso educativo y a su desarrollo desde la comunidad educativa, espacio configurado por docentes, familias, alumnos y sociedad.

Desde esta perspectiva nos planteamos las siguientes cuestiones: ¿son necesarios nuevos perfiles profesionales?, o por el contrario habremos de considerar que precisamos de un nuevo paradigma de pensamiento en el que la diversidad en todas sus vertientes (individual, social-cultural y ecológica) sea considerada como es una realidad y no una categoría excluyente.

"La diversidad es un hecho observable en la naturaleza, mientras que la igualdad es un mandamiento ético, cualquier sociedad la puede otorgar o quitar a sus miembros" (Dobzhansky, 1978:12).
Aunque no existen recetas mágicas al respecto y debido al complejo entramado social estas pautas o apuntes significan, un mero apunte, se puede señalar aquí alguna actividad que desde cualquier área y asignatura podría llevarse a cabo nos referimos por ejemplo al trabajo con actividades que muestren el tratamiento que reciben las diferentes culturas, imágenes de la vida diaria, de un periódico o de la programación televisiva, de la publicidad o de alguna serie. En ocasiones el tratamiento diferente de un mismo tema en relación con un género u otro ya supone discriminación o recalca las diferencias que entre ambos géneros pueden darse, esto se hace extensivo también a las cuestiones culturales, no se trata únicamente de detectar este tipo de situaciones sino también de proponer soluciones que puedan evitarlas. Tampoco se trata tan sólo de analizar la prensa escrita sino además la digital y otros medios de difusión de la información, cada uno ha de adaptar las actividades a los conocimientos que posee al respecto sin olvidar los contenidos de su propia área, por tanto, el fin de la educación es adquirir competencia cívica para convivir sanamente con aquellos que nos rodean, ciertamente esta concepción parte del legado aristotélico de cómo se deben ordenar las sociedades políticas: los ciudadanos de un Estado deben ser educados en consonancia con la constitución de un Estado y esta deberá garantizar el libre ejercicio de los derechos fundamentales, todos distintos todos iguales, decía una campaña pro tolerancia en Comunidad Europea, porque no en Chile.

Sería muy fácil lograr el entendimiento de todos los hombres aceptando puntos de vista diferentes si cada persona fuera autónoma y viviera aislada; es decir, si no tuviera necesidad del “otro” y si sus acciones no interfirieran con las del “otro” en ningún sentido. No obstante, la realidad nos muestra que vivimos en una continua interdependencia, por lo que debemos conciliar intereses y mediar conflictos como parte de la dinámica cotidiana, ya que en las relaciones humanas, la única manera de afirmarnos es reconocer con humildad que requerimos de los otros; es reconocer que nadie tiene la verdad absoluta y que muchas metas solo pueden ser realizadas cuando se logran conciliar intereses opuestos, de ello entonces trata la IDEA VINCULANTE DE DIVERSIDAD E INCLUSION, al destacar la importancia de ambos pilares señalados, la idea de diversidad cultural en distintos ámbitos –las lenguas, la educación, la comunicación, las nuevas tendencias de los medios de información, la creatividad y los mercados– y al apoyarse en datos y ejemplos acopiados vemos, que también la educación para la DIVERSIDAD ofrece una visión coherente de la practica cultural y muestra que ésta no sólo dista mucho de representar una amenaza, sino que puede contribuir muy positivamente a la acción de la comunidad.

El Proyecto por una Sociedad Inclusiva es una iniciativa del Centro de Estudios para la Democracia Popular, actividad desarrollada desde la TOLERANCIA y la PLURIMULTICULTURALIDAD, proyecto diseñado desde la convicción de que las sociedades son más pacíficas, democráticas y prósperas cuando sus líderes y sus ciudadanos reconocen el valor de la diversidad y construyen de manera activa una sociedad compartida. Este proyecto proporciona a los líderes un amplio entendimiento de los beneficios de la cohesión social así como un modo de actuación para mediar en su dirección.

ANTONIO YELPI AGUILAR

www.cedepu.cl.tc

www.cedepu.blogspot.com

 

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